
El argumento gira en torno a la ceguera inesperada que azota a un país. Poco a poco los habitantes van quedándose ciegos sin aparente motivo, perdidos en "una marea blanca". Cuando los casos van aumentando, los enfermos son hacinados en una especie de campo de concentración con la esperanza de que al ponerlos en cuarentena el mal desaparezca. Nada más lejos de la realidad. La plaga se extiende y el mundo queda sumido en un caos donde la lucha por la supervivencia se convierte en un infierno.
Cabe destacar sobre todos los personajes, a los que Saramago no pone nombres (curioso), a la mujer del médico, que se hace pasar por ciega para estar junto a su marido. Ella se erige como guía del lector y de los ciegos y a la vez es símbolo de la generosidad y abnegación absolutas.
Saramago es capaz de hacernos vivir el horror de un mundo sin normas, donde todo vale si es para subsistir, donde somos capaces de matar, robar...
Es inevitable pensar en medio de ese caos ¿qué haría yo? ¿qué sería capaz de hacer entre tanta miseria? El hecho de imaginarnos en un mundo de ciegos y ponernos realmente en esta situación llega a ser bastante angustioso, casi asfixiante. Por eso es que en ocasiones se corta la respiración y nos damos cuenta de lo frágiles y egoistas que podríamos llegar a ser. Es una excelente reflexión y a la vez un reflejo de la sociedad moderna, marcada por el egocentrismo y el hedonismo. Dentro de esa ceguera blanca caemos inevitablemente en el vacío emocional que nos lleva a cuestionarnos quienes somos realmente. Es lo emocionante que deja caer el escritor portugués...nunca llegamos a conocernos del todo. Ya lo dijo Ortega y Gasset: yo soy yo y mis circunstancias. Tremendo y real como la vida misma.
Es inevitable pensar en medio de ese caos ¿qué haría yo? ¿qué sería capaz de hacer entre tanta miseria? El hecho de imaginarnos en un mundo de ciegos y ponernos realmente en esta situación llega a ser bastante angustioso, casi asfixiante. Por eso es que en ocasiones se corta la respiración y nos damos cuenta de lo frágiles y egoistas que podríamos llegar a ser. Es una excelente reflexión y a la vez un reflejo de la sociedad moderna, marcada por el egocentrismo y el hedonismo. Dentro de esa ceguera blanca caemos inevitablemente en el vacío emocional que nos lleva a cuestionarnos quienes somos realmente. Es lo emocionante que deja caer el escritor portugués...nunca llegamos a conocernos del todo. Ya lo dijo Ortega y Gasset: yo soy yo y mis circunstancias. Tremendo y real como la vida misma.
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